Ayer me volví a acordar de ti. Esta vez no te recordé por nada, me hicieron pensar en ti otra vez. Hacía casi una semana que no te tenía en mi pensamiento, no de manera tan profunda, quizá porque no había tenido tiempo de pensar, y casi que me alegro. Ayer tu recuerdo me hizo llorar, y es algo que no puedo evitar.
Cuando tu pensamiento me inunda la mente, me llega al alma, y duele, las lágrimas son incontrolables. Me da igual que esté en la calle, que esté con alguien a quien tenga que explicarle porqué me siento así... No puedo evitarlo, y es que tú me diste la vida, la razón por la que fui tan feliz. No sé si habrá algo en ti que quede de mí, pero en mí vives y vivirás para siempre.
Mi amiga, mi confidente, mi gran amor, quien me dio la vida cuando más lo necesitaba, quien hizo que me encontrara con la sonrisa cuando jamás imaginé hacerlo así.
He intentado muchas veces acordarme de ti y sonreir, pero es dificíl, aunque te aseguro que sigo esforzándome, por mi bien. En su momento tú bien sabes que no se me borraba la sonrisa con facilidad, incluso cuando iba sola, solía sonreir por vivir ese momento. Sabes que te he agradecido más de mil veces poder ser feliz contigo, a tu lado, y lo seguiré haciendo cuando sea necesario. No sabes la falta que me haces, lo necesaria que eres para mi, para poder ser feliz como lo era contigo.
Conocí la vida que siempre había querido tener. Entendí, que aunque solo fuera por unos meses, esa vida que siempre había soñado tener, aquella que solo había podido imaginar, era posible vivir, existía, aunque en ocasiones es muy difícil de encontrar. Solo quería lo que pensaba que el resto de la gente ha vivido al menos una temporada, y lo conseguí. No sé si es pedir mucho o poco, pero creo que pocas cosas pediré ya en esta vida después de todo lo que viví.
Por eso, como dijo Luis Fonsi hace muchos años yo te decía entonces: Quiero amarte hoy por si no hay mañana. Porque sabía que ese mañana nada tendría que ver con nuestro momento, ni volverá a tenerlo nunca.
Así que no, he de decir que no me duele llorar cuando me aferro a tus recuerdos de manera desorbitada, porque lo necesito, y en horas bajas, todavía más. Te prometo no olvidarme nunca de tí, pero esta promesa es tonta, sé que jamás lo hare. Sé que tú no sientes nada, tienes el corazón demasiado pedregoso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario